RECOMENDAMOS
- Real Instituto Elcano
- LATN
- Portal Estado Peruano

ARCHIVO EDITORIALES

POLITICA
Países
Organismos
Regiones
Situación General
Política Bilateral
Política Multilateral
Política Exterior
Otros temas

ECONOMIA
Inversiones y Comercio
Integración
Desarrollo
Negociaciones Económicas Multilaterales
Situación General
Otros temas

SEGURIDAD
Defensa
Seguridad Colectiva
Amenazas Globales
Situación General
Otros temas
DESARROLLO Y OTROS ASUNTOS
LINKS DE INTERES
Links del Perú
Links Internacionales

 

EDITORIAL

México: un nuevo gobernante y un viejo partido

Alejandro Deustua
2 de julio de 2012


Luego de apenas doce años de gobierno de la “oposición” (el PAN), el PRI regresa al poder en México. Pero el triunfo electoral del señor Enrique Peña Nieto, representante del oficialismo secular, no implica necesariamente una vuelta al pasado porque el escenario político y económico interno mexicano y el contexto global han cambiado fundamentalmente.

Sin embargo, es necesario estar atentos al empuje de la tradición. Ésta, independientemente de sus virtudes o defectos, mantiene ciertas pautas de comportamiento aun cuando la entidad que la practica se amolde al cambio de circunstancias. La pregunta relevante en México es, por tanto, cuánto habrá de nueva era en el gobierno del PRI que transitará por la huella de su vocación estatista, corporativista y de su institucional ejercicio coactivo del poder y cuánto habrá de orden democrático liberal y de apertura al mundo en ese gobierno si el PRI desea emprender otro camino.

La respuesta no es evidente a pesar de que el señor Peña Nieto se apunte a la segunda opción. De momento, ella se sustenta en las promesas del presidente electo de gobernar con transparencia y limpieza en el marco de una democracia “por resultados”. La dimensión tecnocrática de esa opción política hará sitio a una política social indispensable (reducir sustancialmente la pobreza -50%- y eliminar la denominada “pobreza alimenticia” quizás a la manera brasileña), a una política económica de estímulos (que, al margen del incremento competencia en el mercado -a pesar de la cohabitación con oligopolios bien establecidos-, supone mayor inversión pública en infraestructura, ampliar el rol de la banca de desarrollo y renovar la eficiencia de la mayor empresa pública –PEMEX- abriéndola a la participación privada) y a una política de seguridad que fortalezca más el rol central del gobierno en la lucha contra el narcotráfico.

Sin embargo, el lado menos verosímil de esa agenda radica en su marco general: una triplicación del crecimiento de la última década prometido por el señor Peña Nieto. La fuerte interdependencia entre la economía mexicana y la norteamericana supuso que la crisis de esta última impactara fuertemente en la primera limitando el crecimiento a un promedio de 2.3% entre el 2000 y el 2008 (por debajo del promedio latinoamericano de 3.2%). Pero cuando Estados Unidos crecía en la última década del siglo pasado, la economía mexicana se expandió a 3.5% entre 1990 y 2000 (por encima del promedio regional de 3.2%) señalando su potencial. ¿El presidente electo piensa que México puede crecer 9% y hacerlo al margen de Estados Unidos?

Una meta de crecimiento asiático sencillamente no es posible en esa economía cuya perfomance sigue vinculada estructuralmente al ciclo estadounidense. Salvo que políticas expansivas basadas en el gasto superen los parámetros de lo sustentable y minimicen el rol de la inversión que hoy fluye potentemente a México.

Esa imprudencia resultaría en una burbuja de espantosas consecuencias. Sin embargo, ésta podría ser tentada expandiendo el gasto para cumplir la promesa de ampliar la seguridad social y otros estamentos previsionales. Bajo las circunstancias actuales no existe forma de financiar esas previsiones que no sea mediante un fuerte incremento tributario justo cuando se necesita promover la inversión para generar empleo.

Si el gobierno del señor Peña Nieto se conduce con la prudencia expansiva que el momento reclama, los afanes redistributivos proclamados en la campaña electoral serán satisfechos dentro de las limitaciones que conoce bien el equipo que acompaña al presidente electo. Éstas limitaciones se harán todavía más evidentes si el partido de gobierno se alía con el PAN para establecer una mayoría eficaz que hoy sería sólo sería simple en ambas cámaras del Congreso.

A ello, sin embargo, podría no responder necesariamente la bancada del PRI que estableció, para el período 2009-2012, que el rol del Estado y la orientación de las políticas fiscal y monetaria deberían cambiar sustancialmente a la luz de lo que, a su juicio, habría sido una pésima gestión económica del PAN en su dos gobiernos (los del señor Felipe Calderón y el señor Vicente Fox).

Según el programa del PRI, ello implica recuperar el rol promotor del Estado (diferenciado del Estado propietario), que sería ejercido, sin embargo, mediante la “rectoría” estatal de la economía. Que en lugar de regulación de los “excesos del mercado” (que obviamente existen como consta en Estados Unidos y la Unión Europea) ese término implique viejo dirigismo en la asignación de recursos no queda claro.

El presidente electo Peña Nieto deberá esclarecer esta situación antes de asumir el gobierno si no desea que el “uso productivo del ahorro interno” (con que el PRI define el cambio de la política fiscal) o que el cambio sustancial de la política monetaria (orientada preferentemente a la creación de crédito barato como también propone ese partido) termine colocando al nuevo gobierno en el camino no deseado de retorno al pasado.

La tarea no debiera ser compleja para el señor Peña Nieto si éste recuerda que México salió de las grandes crisis de 1982 y 1994 luego de empujar a América Latina a la década perdida (en el primer caso) y después de que el gobierno norteamericano se viera obligado a rescatar la economía mexicana para salvar el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos que entró en vigencia a principios de 1994 (en el segundo caso). La dimensión sistémica de esas dos crisis mexicanas, que impactaron fuertemente a América Latina, obliga al presidente electo Peña Nieto a brindar seguridades de que la influencia del PRI en el gobierno no contribuirá a recrearlas (especialmente cuando las elecciones norteamericanas de fin de año no reducen precisamente la incertidumbre sobre una eventual contracción derivada de políticas de control del déficit y de la deuda en la primera potencia).

Esta tarea debiera ser más fácil de resolver que el afloramiento de la propensión clientelista del PRI que, durante 70 años, se encaramó en el Estado y la sociedad mexicanos. La liberación de esa carga fue producto del impacto de la crisis de los 80 y de la apertura consecuente impulsada por los gobiernos de los señores de la Madrid, Salinas de Gortari y Zedillo en un contexto global de desregulación. La iniciativa no provino en ese caso precisamente del PRI.

Al margen de ello, las prácticas remanentes que éste pudiera albergar no debieran opacar, sin embargo, la necesidad mexicana de contar con un partido estructurado y moderno como podría serlo el PRI. Su nueva versión sería especialmente útil en un contexto regional de desafiliación partidaria y en un escenario mexicano calificado por la agresión del crimen organizado y del narcotráfico que desean quebrar al Estado. La nueva generación de ciudadanos y políticos mexicanos debieran facilitar la tarea del señor Peña Nieto en propiciar la emergencia de ese nuevo PRI y atajar los coletazos del viejo oficialismo del que el presidente electo quizás debiera alejarse.


 

.:. subir

 

 


MARCO DE LA POLITICA EXTERIOR

   

ARCHIVO DOCUMENTOS 2013 -2012 -2011 - 2010 - 2009 - 2008 - 2007 - 2006 - 2005 - 2004 - 2003

Acuerdo Nacional Política Sexta

DISCURSOS

Palabras del Canciller en la ONU en el lanzamiento del Año Internacional de la Quinua
20 de febrero de 2013

COMUNICADOS Y DECLARACIONES

Declaración de los Ministros de Relaciones Exteriores de Perú y Chile
24 de enero de 2013

ARTICULOS

NOTAS DE PRENSA

Perú preside reunión de UNASUR sobre derechos humanos
21 de enero de 2013

Alta Representante para Asuntos Exteriores de la UE visita el Perú
23 de enero de 2013

Perú y la Unión Europea suscriben acuerdos en la Cancillería
23 de enero de 2013

Perú y Austria suscriben memorandum de entendimiento sobre diálogo político
24 de enero de 2013

Presidente Piñera recibe a Canciller Roncagliolo
24 de enero de 2013

Visita del Presidente del Gobierno español Mariano Rajoy
24 de enero de 2013

Canciller desarrolla intensa actividad en Chile
25 de enero de 2013

Cancilleres de Perú y Bolivia acuerdan impulsar cooperación bilateral
27 de enero de 2013

Reunión de cancilleres de Perú y Venezuela
27 de enero de 2013

Visita oficial del Presidente de Rumania, Traian Basescu
30 de enero de 2013

Delegación multisectorial visita Qatar
4 de febrero de 2013

Perú expresa preocupación por anuncio norcoreano de ensayo nuclear
4 de febrero de 2013

Ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa de Perú y Bolivia se reunirán en Tarija el 7 de marzo
7 de febrero de 2013

Presidente Humala viaja a la Antártida
7 de febrero de 2013

Canciller recibió a Emir de Catar
13 de febrero de 2013

Canciller de Canadá visitará el Perú
13 de febrero de 2013

Perú condena ensayo nuclear de Corea del Norte
13 de febrero de 2013

Secretaria de Estado para Asuntos Europeos de Hungría visita el Perú
14 de febrero de 2013

Canciller de Francia realizará vista oficial al Perú
18 de febrero de 2013

Canciller de Canadá realizó visita oficial al Perú
18 de febrero de 2013

    CONTEXTO.org® 2003 - Derechos reservados    
Host & Design: